PARTE 2: La noche en que todos descubrieron quién era realmente

cuidado.

Durante mucho tiempo no dije nada.

No sabía qué decir.

¿Cómo prometes arreglar algo que ya no puede arreglarse?

¿Cómo consuelas a alguien que perdió una parte de su futuro?

Finalmente, sus ojos se abrieron ligeramente.

Me miró.

Su voz salió apenas como un susurro.

—¿El bebé…?

Sentí que se me rompía el corazón otra vez.

No quería mentirle.

Nunca le mentiría.

Apreté su mano.

Y las lágrimas que había retenido durante horas finalmente cayeron.

—Lo siento, Clara.

Ella cerró los ojos.

No gritó.

No preguntó más.

Simplemente giró