es fundamental mantenerse hidratado:
Regulación de la temperatura corporal:
Mediante la transpiración y la evaporación, el cuerpo regula su temperatura.
Sin suficiente agua, resulta difícil controlar el calor, lo que puede provocar problemas como un golpe de calor.
Favorece la digestión:
El agua ayuda a disolver los nutrientes para que el sistema digestivo los absorba eficazmente.
Previene el estreñimiento:
Asegura heces blandas, facilitando su evacuación.
Mantener el equilibrio electrolítico:
Los electrolitos (como el sodio, el cloruro y el potasio) desempeñan un papel vital en la función muscular y nerviosa del