adoptar.
Las banderas están colocadas para informar, no para asustar. Ignorarlas porque el día está soleado o porque el agua parece calmada puede convertir una salida familiar en una experiencia dolorosa.
La próxima vez que veas una bandera violeta en la playa, no continúes caminando hacia el mar como si nada estuviera sucediendo. Detente, observa los carteles y pregunta. Un minuto dedicado a entender la advertencia puede protegerte a ti, a tus hijos y a quienes te acompañan.
Los niños deben permanecer bajo supervisión constante. Los adultos tampoco deberían nadar