El envejecimiento es otro factor clave que influye en este fenómeno. Con el paso de los años, la piel pierde colágeno y elasticidad , dos componentes esenciales para mantener su firmeza. Al volverse más fina y menos resistente, deja ver con mayor facilidad las estructuras internas, como las venas. Este proceso suele notarse especialmente en las manos , una zona donde la piel es naturalmente más delicada y está expuesta de forma constante a factores externos como el sol y el uso diario.
Las temperaturas elevadas también pueden explicar por