PARTE 2: La esposa a la que humilló era la hija del hombre que podía destruir su imperio

familia. Cuando conoció a Spencer Conway, no le contó que era hija de Raymond Harrell, fundador de Harrell Global, un conglomerado con inversiones en tecnología, hospitales, bienes raíces y servicios financieros.

Quería que un hombre la amara por quien era, no por el apellido que llevaba.

Y Spencer, al principio, parecía ser ese hombre.

Le llevaba flores después de jornadas

agotadoras. Le preparaba café los domingos. Le prometía que algún día construirían una empresa juntos.

—No necesito la fortuna de tu padre —le había dicho una vez—. Solo necesito que