de la familia.
Llevaba un vestido sencillo, de color azul oscuro.
Raymond lo reconoció y sonrió.
—El vestido de aquella noche.
Phoebe miró la tela.
—Sí.
—¿Sabes qué recuerdo de aquella gala?
—¿Qué?
—Que entraste en el salón sin intentar parecer alguien diferente.
Ella tomó la mano de su padre.
—Durante mucho tiempo pensé que tenía que ser menos paraque alguien me quisiera.
Raymond negó con suavidad.
—Nunca fuiste demasiado, Phoebe. Solo estabas intentando convencer a la persona equivocada.
Y cuando Phoebe dejó de intentar ganarse su respeto, recuperó