qué me ocultasteis todo esto?
Martha bajó la cabeza.
—Porque yo se lo pedí. Quería demostrar que podía conseguirlo antes de contártelo. Te he hecho tantas promesas y he incumplido tantas que me daba vergüenza hacerte otra.
—¿Y qué pasa con el olor a cigarrillo en las chaquetas de los niños?
—Eso fue culpa mía —admitió—. Al principio todavía fumaba en la cocina. Ellos se sentaban a mi lado y yo estaba tan concentrada en mi propia lucha que no me daba cuenta del peligro al que los estaba exponiendo.