de dinero, una casa y apoyo para que empieces de nuevo. Solamente tienes que retirar tus acusaciones y dejar de impulsar este asunto.
No acepté el sobre.
—¿Cuánto vale mi inocencia para ustedes?
—No seas dramática. Ya perdiste tres años. No vas a recuperarlos.
Después pronunció la frase más cruel que escuché de su boca.
—Y aunque te devuelvan todo, Lucía no va a resucitar.
Me quedé sin aire.
Mercedes se levantó de su silla.
—Señora, salga de esta casa.
Patricia soltó una risa nerviosa.
—Esto es entre mi hermana