entregarles el resto de nuestros días a quienes nos hicieron daño.
Apoyé la cabeza en su hombro.
Y lloré como no había podido hacerlo durante años.
Las pruebas continuaron acumulándose.
El respaldo de Iván permitió comparar archivos originales con versiones alteradas. Los peritajes detectaron modificaciones relevantes y las declaraciones de Ernesto y Julián revelaron cómo se habían utilizado aquellas falsificaciones para incriminarme.
Gabriela promovió los procedimientos necesarios para solicitar el reconocimiento de mi inocencia.
Me explicó que las nuevas pruebas no borrarían automáticamente la sentencia. Debían valorarse formalmente y demostrar