—¿Es grave?
—Sí.
Fui.
Extendió una carpeta.
—¿Conoce este acuerdo?
Lo miré.
Documento de conciliación.
Tres años atrás.
Fecha posterior al accidente.
Mi nombre.
El de Adrian.
El de mi padre.
Y el de Chloe.
—Nunca vi esto.
—Su firma no aparece.
Leí.
El accidente causado por Chloe había sido cerrado civilmente mediante un acuerdo.
Adrian había pagado una suma enorme.
Y había garantizado personalmente que yo no continuaría el proceso penal.
Sentí frío.
—Yo nunca acepté.
—Legalmente no necesitaba hacerlo para la parte civil si su padre actuó como