El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

lesión?

—Sí.

—¿Hay testigos?

—No.

—¿Admitió algo por mensaje?

—No.

—¿Quiere presentar denuncia?

Respiré.

—Todavía no.

Julian asintió.

—Entonces primero protejamos su patrimonio.

Mi abuelo me había dejado acciones.

Inmuebles.

Un fideicomiso.

Gran parte estaba separado legalmente.

Adrian nunca había mostrado interés directo.

Pero Chloe sí.

Siempre.

—También quiero revisar cualquier movimiento relacionado con mi padre y mi hermana.

Julian levantó una ceja.

—Eso suena a otra historia.

—Lo es.

6. La verdadera razón del matrimonio
Julian tardó tres días en encontrar algo que yo ignoraba.

Me llamó.

—Necesito verla.