—Evelyn.
—¿Qué?
—Gracias.
—¿Por qué?
—Por no haberme quitado a Grace.
Lo miré.
—No lo hice por ti.
—Lo sé.
Aquella respuesta importó.
31. La pregunta que nunca quise responder
Grace tenía cuatro años cuando preguntó:
—¿Por qué papá no vive aquí?
Estábamos pintando.
Daniel todavía era “tío Daniel”.
Yo respiré.
—Porque papá y mamá no funcionan bien casados.
—¿Se pelean?
—Antes sí.
—¿Mucho?
—Sí.
—¿Papá fue malo?
Los niños.
Directos.
Pensé.
—Papá hizo cosas malas.
—¿Y tú?
—Yo también cometí errores.
—¿Qué error?
Sonreí.
—Quedarme demasiado tiempo en un