El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

—Seguimos siendo amigos.

—¿Y si no puedo?

—Entonces no puedes.

Así de fácil.

No lo era.

Pero podía serlo.

30. Grace cumple dos años
Adrian se convirtió en un padre constante.

No perfecto.

Pero constante.

Llegaba puntual.

No cancelaba por trabajo.

Nunca llevó a Chloe cerca.

Cuando Grace tuvo neumonía, durmió dos noches en una silla fuera de la habitación porque yo no quería compartir espacio.

No protestó.

A las tres de la madrugada me encontró en la máquina de café.

—Deberías dormir.

—Tú también.

—No puedo.

—Yo tampoco.

Silencio.