mundo se detuvo.
Aunque siempre lo había sabido.
Escucharlo era otra cosa.
—Fue una discusión.
—No lo justifiques.
—No.
Cerró los ojos.
—Durante años me dije que fue accidente porque no planeé matarla.
Sentí náuseas.
—Pero sí la empujé.
Lágrimas en sus ojos.
—Y después dejé que tú crecieras creyendo que quizá recordabas mal.
No dije nada.
—Cuando vi a Adrian empujarte…
Mi respiración se detuvo.
—¿Cómo sabes?
—Él me lo contó durante la investigación.
Miré la pared.
—Sentí que estaba viendo mi vida repetirse.
—Entonces por fin entendiste.
—Sí.