generosos.
También de una ceguera emocional cruel.
Era un hombre que confundía responsabilidad con amor.
Culpa con deber.
Protección con elección.
Y que me dio una vida cómoda mientras ignoraba que yo no necesitaba comodidad.
Necesitaba ser vista.
Eso fue lo que tardé demasiado en entender.
Yo tampoco era inocente en todo.
No en lo que me hicieron.
Eso nunca fue mi culpa.
Pero sí en las veces que abandoné mis propias necesidades por miedo a perder una relación.
Yo vi las señales.
Cada aniversario olvidado.
Cada cumpleaños.
Cada noche