Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

semana.

Gabriel había enviado una foto vieja de la universidad.

Los cinco tirados sobre el césped.

Bruno escribió:

«Éramos idiotas».

Sofía:

«Algunos más que otros».

Adrián:

«Confirmo».

Después Gabriel me había etiquetado.

«Elena, mira tu pelo».

Yo no había visto el mensaje.

Sonreí.

Escribí:

«Mi pelo estaba perfecto. Los que estabais mal erais vosotros».

En menos de un minuto llegaron cuatro respuestas.

Por primera vez en mucho tiempo no sentí ansiedad.

No necesitaba comprobar quién contestaba primero.

No necesitaba medir cuánto interés recibía.

Porque aquel grupo ya no era mi