necesitaba demostrar que era fácil de querer.
Ya no necesitaba sentarme en una mesa donde mi papel era sostener la cámara mientras los demás construían recuerdos.
A veces salir de una relación no empieza con un portazo.
Empieza con dos palabras.
Ya no.
Y después de pronunciarlas suficientes veces, un día descubres algo sorprendente:Ver calendarios
La persona que estabas esperando que viniera a rescatarte…
eras tú.