llamada.
Escuchó durante varios segundos.
Su expresión se endureció.
—Álvaro, el borrador de la operación incluye una compradora.
—¿Quién?
—Una sociedad inmobiliaria constituida hace seis meses.
—¿Y quién está detrás?
Laura respiró profundamente.
—Tu hermana Elena.
Sentí que el mundo se detenía.
Elena llevaba años viviendo en Valencia.
Era arquitecta.
Siempre había parecido la más sensata de los tres hermanos.
—Eso no puede ser —susurré.
Laura giró la pantalla.
Allí estaba su nombre.
Elena Mendoza — Administradora única.
Llamé inmediatamente a mi hermana.
Contestó después del cuarto tono.
—Álvaro, qué sorpresa.