tenía lágrimas en los ojos.
—Álvaro, hay algo que debí contarte hace muchos años.
Me arrodillé frente a él.
—Papá, ¿qué sucede?
Joaquín respiró profundamente.
—Cuando te adoptamos, nos dijeron que tus padres habían muerto en un accidente.
Asentí.
—Lo sé.
—Pero seis meses después recibí una carta.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
—¿De quién?
Mi padre comenzó a temblar.
—De una mujer que aseguraba ser tu madre.
El silencio fue absoluto.
—Eso es imposible.
Joaquín bajó la mirada.
—La carta decía que había sobrevivido al accidente