y que alguien estaba intentando impedir que te encontrara.
Sentí que las piernas me fallaban.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
Mi padre comenzó a llorar.
—Porque cuando intenté localizarla, un hombre vino a amenazarnos. Dijo que, si seguíamos investigando, te separarían de nosotros.
Mi madre me tomó la mano.
—Teníamos miedo de perderte, hijo.
Fuimos al taller.
Joaquín abrió
un compartimento oculto bajo el banco de herramientas.
Dentro había una caja metálica.
Encontramos fotografías, cartas y documentos antiguos.
Una de las fotografías mostraba a una mujer joven sosteniéndome en