quería darme una orden desde su lecho de muerte. Quería dejarme pruebas, protección y tiempo. Me quedé allí hasta que el café se enfrió.
Al levantarme, sonó el teléfono. Era Martín. El perito había terminado otra parte del análisis. Parte del dinero obtenido mediante las operaciones que yo cuestionaba había terminado pagando gastos personales relacionados con Patricia. Eso no demostraba automáticamente que ella conociera el origen del dinero, advirtió Martín. Pero añadía una nueva pregunta que tendría que responderse con documentos, no con suposiciones.
Por primera vez, esa