sino por cuántas salían de una consulta entendiendo mejor sus opciones. Esa medida me parecía fiel a lo que papá había intentado hacer conmigo.
También reservé una pequeña cantidad anual para revisar el propio funcionamiento del programa con profesionales externos. Si alguna regla dejaba de servir a las personas que buscaban ayuda, debía poder cambiarse. Para mí era importante que incluso una estructura creada con buenas intenciones tuviera límites, controles y mecanismos de corrección. Había aprendido demasiado bien lo peligroso que resulta cuando alguien cree que sus buenas intenciones