más tarde llegó el momento de realizar la lectura del testamento. Aunque no
esperaba recibir una gran herencia, sí pensaba que podría estar presente para conocer la última voluntad de la persona que había sido un padre durante gran parte de su vida. Sin embargo, poco antes de la reunión recibió una llamada inesperada de uno de los hijos biológicos.
La conversación fue corta, pero suficiente para romperle el corazón. Le dijeron que la lectura del testamento era un asunto exclusivo de la familia y que