Una mañana, una niña de doce años se despertó y decidió no ir a la escuela. Para ello, le mintió a su madre, fingiendo tener fiebre, mareos y una sensación de pesadez en el estómago. Al ver la temperatura alta en el termómetro, su madre se preocupó, le dio unas palmaditas en la cabeza y la dejó quedarse en casa mientras ella iba a trabajar.
En cuanto se cerró la puerta principal, la niña “enferma” se puso de pie de un salto, guardó el termómetro que había calentado ingeniosamente con