Cinco años después de la desaparición de Julián Herrera y su hija Clara, de solo nueve años, la montaña parecía haberlos devorado definitivamente. El caso había ocupado titulares durante semanas en 2020, cuando ambos se esfumaron durante una ruta corta y aparentemente segura en los Pirineos franceses. Con el tiempo, sin pistas y sin señales, las búsquedas oficiales se detuvieron. La familia, rota y cansada, se aferraba a la idea de que tal vez habían decidido empezar una vida nueva lejos de todo. Otros, más realistas, pensaban en una caída
Padre e hija desaparecidos en los Pirineos: cinco años después, unos senderistas descubren lo que estaba oculto en una grieta