desaparecida de Elena Marković.
El silencio era absoluto.
Ana se llevó una mano al estómago.
” ENTONCES… ”
No pudo terminar la frase.
Ivana asintió lentamente.
“Entonces podrías ser la nieta de la mujer que escondió este tesoro.”
Ana rompió a llorar.
Durante meses, creyó que no tenía familia.
Que su bebé nacería sin abuelos, sin raíces y sin una historia que contar.
Y ahora estaba descubriendo que esa casa abandonada podría estar relacionada con su propia sangre.
Pero Ivana levantó la mano.
“Aún necesitamos demostrarlo con documentos y, si es necesario,