Seguí avanzando.
Quince minutos después apareció Brenda.
Miró hacia ambos lados.
Entró al dormitorio de su madre.
Decorar Cuartos
Salió con una pequeña caja de terciopelo.
La abrió.
Dentro brillaba la pulsera de oro.
Sentí que el aire desaparecía.
Brenda la sostuvo unos segundos.
Después la guardó dentro de su propio bolso.
Me quedé inmóvil.
Todavía no entendía
nada.
Pero lo peor estaba por venir.
Media hora después, Beatrice regresó a la casa.
Brenda se acercó riendo.
Sacó la pulsera del bolso.
Se la entregó.
Las dos comenzaron a hablar.