Mi ex pidió la custodia total, pero nuestra hija mostró un video que dejó al juez sin palabras

La noche anterior me senté junto a la cama de Lucía.

Ella dormía abrazada a Pipo, un pingüino de peluche al que le faltaba un ojo.

Yo la observé durante horas.

Sabía que no se trataba solamente de horarios o documentos.

Estábamos luchando por el derecho de mi hija a sentirse segura en su propia vida.

Mi madre llegó temprano.

Llevaba un pañuelo de flores que solo utilizaba en bodas, funerales y momentos en los que necesitaba valor.

Lucía guardó la tableta en su mochila, como hacía todos los días.