El Panadero Que Defendió La Dignidad De Un Albañil Y Cambió Un Barrio

preguntan por qué no quito esos dibujos, si ya están algo amarillos por el sol.

Yo siempre respondo lo mismo:

—Porque algunas cosas no se cuelgan para decorar. Se cuelgan para no olvidar.

No olvidar que una persona no vale menos por llevar polvo en las botas.

No olvidar que el orgullo de alguien puede romperse con una frase.

No olvidar que pedir perdón también puede ser un acto de valentía.

Y no olvidar que, en una panadería pequeña, un poco de pan caliente puede alimentar el cuerpo.

Pero un