sabía que estaba casado. No voy a fingir.
Por lo menos eso era distinto a las excusas de Ricardo.
—Sigue.
—Me dijo que ustedes llevaban años separados emocionalmente. Que dormían en habitaciones distintas.
Casi sonreí.
—Dormíamos en la misma cama.
Laura bajó los ojos.
—Ahora lo sé.
—¿Te dijo que iba a dejarme?
—Sí.
—¿Cuándo?
—Después de que Daniel terminara una rotación importante en el hospital. Decía que no quería darle problemas durante ese año.
—Qué padre tan considerado.
Laura se estremeció.
—Sé cómo suena.
—No. Sabes cómo fue.
Guardó