A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

preocupado más que la petición.

Mis manos temblaban.

No confundas amor con carácter. Una persona puede quererte y aun así creerse con derecho a lo que es tuyo.

Las lágrimas comenzaron a caer.

La empresa debe llegar a Daniel algún día si tú quieres. No porque Ricardo lo decida. No porque yo lo decida. Porque tú lo decidas.

Al final:

Y si alguna vez descubres que confiabas demasiado, no pierdas tiempo avergonzándote. La vergüenza pertenece a quien traiciona la confianza, no a quien la entrega de buena fe.

Tuve que