que alguien cambie no significa que tú debas regresar al lugar donde te rompió.
Algunas personas llegan a ser mejores porque tú te marchaste.
Y a veces tu papel en su historia termina ahí.
No eres el premio que reciben por mejorar.
Yo tampoco fui una víctima para siempre.
Tomé malas decisiones.
Callé demasiado.
Cedí demasiado.
Usé el trabajo para evitar conversaciones.
Acepté cosas que después le reproché haberme pedido.
Yo también tuve que crecer.
Ésa es quizá la parte menos satisfactoria de los finales felices.
Nadie sale completamente inocente.