Pero puedes salir más consciente.
Más entero.
Más capaz de elegir distinto.
A veces me preguntan si no habría sido más romántico que Ethan tomara aquel vuelo a Toronto, me pidiera perdón y termináramos reconciliándonos.
Quizá.
Pero la vida no tiene obligación de ser romántica.
Tiene que ser verdadera.
Y la verdad es que algunas relaciones cumplen su propósito sin durar para siempre.
Ethan me enseñó cuánto podía amar a alguien.
Nuestro divorcio me enseñó cuánto necesitaba amarme también a mí.
Noah no “me salvó”.
Yo ya había salido sola