verdad —contesté—. Pero Salvador tiene la escritura que tú le entregaste, mensajes tuyos ofreciendo la casa y comprobantes del dinero que recibiste. El video no necesita contar toda la historia por sí solo.
Patricia comenzó a llorar. Ante la mirada de su padre, confesó que ella había dado a Ricardo la combinación de la caja fuerte y fotografías antiguas de la escritura. Dijo que únicamente quería comprobar si Elena había recibido alguna propiedad.
Don Ernesto cerró los ojos. Permaneció tanto tiempo callado que escuchamos el reloj de la sala.
—Tenías