mencionaba la escritura de la casa, que pertenecía a Elena porque la había heredado de sus padres.
Otro tenía el nombre de una aseguradora.
—Tu papá está intentando quedarse con algo —le dije—. Y esa mujer podría estar ayudándolo.
En ese momento apareció Arturo en el pasillo.
No preguntó por la salud de su esposa.
Traía una carpeta y exigió que Daniel firmara una autorización que le permitiría tomar todas las decisiones médicas en nombre de Elena.
—Soy su esposo. Nadie tiene derecho a desobedecerme.
Daniel leyó el documento y