las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

La noche antes de su boda, escuchó a sus damas planear arruinarlo todo: “Échenle vino al vestido y escondan los anillos”; en silencio grabó la traición y decidió cambiar la ceremonia sin avisarles, para que el altar revelara quiénes estaban de verdad a su lado

—Échenle vino al vestido, escondan los anillos, hagan lo que sea… Valeria no merece casarse con Diego.

Escuché esa frase a través de la pared del hotel, la noche antes de mi boda, y por un segundo pensé que mi mente me estaba jugando una