El chico tatuado que pidió quince euros y terminó cambiándome la vida.

podamos encontrar esas oportunidades para cambiar vidas, empezando por la nuestra.

La próxima vez que estemos tentados a cerrar la puerta de nuestras vidas a los demás, recordemos que a menudo son ellos quienes pueden enseñarnos más sobre nosotros mismos que cualquier experiencia que hayamos tenido hasta ahora. Abrir la puerta, como lo hice yo, puede ser el primer paso hacia un cambio inesperado y beneficioso.