varios papeles doblados.
Nathan cogió un dibujo de la mecedora.
En una esquina, Michael había escrito: «Para nuestro pequeño».
—¿La hizo para mí?
—Antes de que nacieras.
—¿Por qué no me la enseñaste?
—Porque no era capaz de mirar nada de aquello.
Nathan estudió el dibujo.
—No intentaba hacerte daño, mamá.
—Lo sé. Pero nos asustaste y metiste a Cole en la mentira.
—Pensé que me obligarías a dejar de ir.
Asentí.
—Te he dado motivos para pensar eso.
Después le enseñé una fotografía de Michael sosteniendo una tarta completamente