vio que Hazel renunciaba a la graduación, supo que tenía que encontrar la manera de cumplir el deseo de Marko. Por eso decidió hacer el vestido con sus propias manos. Quería que el recuerdo fuera parte de ella en ese día tan especial.
Confesó que nunca antes había cosido ropa. Veía videos hasta altas horas de la noche y aprendía cada puntada. Varias veces tuvo que empezar de nuevo. Tenía las manos llenas de pequeños pinchazos de aguja. Pero ni una sola vez pensó en rendirse.
Hazel se acercó a