Una lección de humanidad que trasciende el tiempo.
Con el paso de los meses, algunos niños fueron enviados a otros países, hacia nuevos horizontes. Estos viajes estuvieron cargados de emoción, pero esta vez los conducían hacia el futuro. Antes de cada partida, Jam Sahib les recordaba algo fundamental: sus vidas tienen valor,
independientemente del pasado.
Añosdespués, aquellos niños, ahora adultos, aún recordaban aquel momento en que, en un mundo saturado de basura, un hombre dijo “sí”. Muchos de ellos