Hay historias que conmueven profundamente, sin llegar a apagar la emoción. Historias en las que, incluso en los momentos más oscuros de la historia humana, surge una luz inesperada. Esta comienza en 1942, en medio del océano, con cientos de niños exhaustos, a merced del destino y de un mundo que ya no quería verlos.
Eran 740. Separados de sus padres demasiado pronto, estos niños polacos sufrieron penurias inimaginables para su edad. Tras un largo viaje, llegaron a Irán con la esperanza de encontrar finalmente refugio y seguridad. Sin embargo,