Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

perdió la paciencia.

—¡Porque ellos ni siquiera se aman!

Todos giraron.

Mateo la miró.

Ella parecía darse cuenta demasiado tarde de lo que acababa de decir.

Mateo respondió:

—¿Y eso te molesta?

—Claro.

—Curioso.

—Mateo…

—Tú llevas dos años diciéndome que el amor no tiene nada que ver con los límites que cruzas con Adrián.

Camila se quedó blanca.

Adrián lo señaló.

—No metas cosas privadas.

—¿Privadas?

Mateo sonrió.

—Qué palabra tan interesante para alguien que representó una boda con mi novia delante de doscientas personas.

Adrián avanzó.

—Cuida cómo