Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

hablas.

Mateo no se movió.

—¿O qué?

Yo había visto a ambos juntos muchas veces.

Mateo siempre cedía primero.

Esa tarde no.

Adrián parecía no saber cómo reaccionar.

—Camila y yo somos amigos desde niños.

—Lo sé.

—Nunca ha pasado nada.

Mateo ladeó la cabeza.

—Entonces enséñale tus mensajes a Elena.

Sentí que el salón se volvía silencioso.

Adrián me miró.

—¿Qué mensajes?

—Los que intercambias con Camila.

—No tengo nada que ocultar.

Mateo sacó el teléfono.

—Perfecto.

Camila caminó hacia él.

—Mateo.

Él la miró.

—¿Sí?

—No hagas esto.