Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

jugar a ser novia, todo el mundo tiene que seguirle la corriente.

Adrián apretó la mandíbula.

—No voy a discutir contigo delante de todos.

—Hoy llevas horas tomando decisiones sobre mí delante de todos.

Eso sí le dolió.

Lo vi.

—Elena —dijo mi madre—. ¿Quieres casarte con este hombre?

Toda la sala esperó.

Miré a Adrián.

Durante siete años había imaginado responder sí a esa pregunta.

Sí en un vestido blanco.

Sí con lágrimas.

Sí frente a nuestras familias.

Sí pensando que aquel hombre era mi casa.

Ahora la respuesta