Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

—Quería que cuando ella cruzara una línea, tú vieras la línea.

Calló.

—Quería que cuando yo dijera que me incomodaba, no me llamaras insegura.

—Nunca te llamé así.

—Celosa.

—No es lo mismo.

—Adrián.

Bajó la mirada.

—Quería que el día de nuestra boda me eligieras.

—Era un juego.

—Y aun así no pudiste.

Eso terminó la discusión.

Porque podía justificar un beso.

Un mensaje.

Una noche compartiendo cama sin sexo.

Una copa ceremonial.

Un coche.

Un ramo.

Cada cosa por separado.

Pero juntas formaban una vida donde yo siempre