definición.
El día que firmamos legalmente no llevé vestido blanco.
Llevé un traje azul.
Mateo llevó una corbata horrible que su sobrino le había regalado.
Clara fue testigo.
Victoria también.
Mis padres vinieron.
Después comimos tacos.
Nada de hotel.
Nada de arco de flores.
Nada de presentadores.
Antes de firmar, el funcionario preguntó:
—¿Están aquí por voluntad propia?
Mateo me miró.
Yo sonreí.
—Sí.
Él dijo lo mismo.
Y aquella segunda boda significó más que la primera.
Porque la primera nació de una ruptura.
La segunda nació de una decisión