El millonario volvió tras 6 años y halló a su madre cargando ladrillos para pagar una deuda falsa, pero el cacique jamás imaginó quién terminaría perdiéndolo todo

Evaristo señaló a Santiago.

—¿Crees que porque tienes millones puedes venir a comprar autoridades?

Santiago negó.

—Justamente lo contrario. Usted pasó años pensando que podía comprar el silencio de todos.

Entonces ocurrió el verdadero golpe.

Don Jacinto salió de entre los vecinos con un teléfono viejo en la mano.

Durante meses había grabado conversaciones con Ramiro.

En una se escuchaba claramente al capataz decir que las deudas nunca debían terminar porque “sin deuda, la gente se larga”.

En otra, Evaristo ordenaba agregar intereses inventados a quienes intentaran pagar anticipadamente.

Teresa