dijiste?
— Al principio, porque te quería y sabía lo frágil que era tu orgullo.
Se detuvo.
— Después, porque me di cuenta de que había cometido un error al dejarte creer
que lo habías hecho todo solo.
Eso dolió más que cualquier cosa que hubiera dicho Camila.
— ¿Por eso tenías la maleta preparada?
Elena me miró.
— No.
— Entonces, ¿por qué?
— Porque sabía lo de Camila desde hacía casi dos meses.
Sentí que el suelo se movía.
— ¿Cómo?
— No soy tonta, Ricardo.
— ¿Por qué no me enfrentaste?
— Quería ver si me lo