Al dorso, con letra infantil, se leía: «Mi mamá Rosa». Y debajo, con otra tinta, más reciente: «Nunca se lo dije. Tenía miedo de que pensara que traicionaba a la otra».
La verdad detrás del grito
Entendí todo de golpe. Las deudas eran por Ernesto, por mí. Matías había hecho lo que nadie más hizo y lo había callado, quizás
por orgullo, quizás para que no sufriera. Después de la muerte de su padre, cuando los acreedores comenzaron a llamar, el miedo y la vergüenza lo desbordaron. Quiso vender la