el umbral.
Pero al otro lado de aquella puerta, poco a poco, aprendió a elegirla.
Y en una casa tranquila bajo dos albaricoqueros, ella y Yusha construyeron una vida que ninguno de los dos había recibido como un regalo.
el umbral.
Pero al otro lado de aquella puerta, poco a poco, aprendió a elegirla.
Y en una casa tranquila bajo dos albaricoqueros, ella y Yusha construyeron una vida que ninguno de los dos había recibido como un regalo.